AMENORREA EN MUJERES QUE HACEN EJERCICIO Y MUJERES QUE HAN DEJADO LA PASTILLA ANTICONCEPTIVA.
Esta relación fue descrita desde el siglo I a.C. por Soranus de Efesus en su tratado “Sobre las enfermedades de la mujer”. La incidencia de este problema posiblemente no es bien estimada por falta de atención a los ciclos anovulatorios (falta de ovulación). Las dos terceras partes de las atletas que tienen menstruaciones regulares pueden tener fase lútea corta o son anovulatorias. Cuando el entrenamiento empieza antes de la menarquia (primer llegada de la regla), esta puede retrasarse hasta 3 años y la incidencia de irregularidades menstruales posteriores es elevada.
Parece que existen dos influencias importantes: el nivel de grasa corporal y el estrés mismo. El concepto de un peso corporal crítico fue planteado por Frisch; postula que se requiere mínimo un 22% de grasa corporal para que haya menstruación. Las atletas que se encuentran en competencia pueden tener una reducción de por lo menos el 50% de su grasa corporal, sin que exista variación en el peso total, ya que la grasa es convertida en fibra muscular.
El estrés y el consumo de energía parecen jugar un papel independiente. El ejercicio rápido disminuye las gonadotropinas, eleva la prolactina, la hormona de crecimiento, la testosterona, la ACTH (hormona adrenocorticotrópica), los esteroides suprarrenales y las endorfinas como resultado de un aumento en la secreción y una disminución en la depuración. El aumento de la prolactina es variable, por lo cual necesariamente no es el responsable de la supresión de GnRH (hormona liberadora de Gonadotropinas). En estas mujeres se ha demostrado un aumento en los niveles de melatonina durante el día y una secreción exagerada durante la noche; esto parece reflejar la supresión de la secreción pulsátil de GnRH.
Se ha sugerido que la reducción de la grasa corporal afecta el metabolismo de los estrógenos, conduciendo a un aumento en la conversión de estrógenos biológicamente activos hacia catecolestrógenos, relativamente inactivos.
Otras sustancias posiblemente implicadas en la amenorrea de estas pacientes son los opioides endógenos. Sin que esté totalmente dilucidado el mecanismo por el cual se produce, siempre el punto final es la supresión de la secreción pulsátil de GnRH. Incluso en aquellas deportistas con menstruaciones regulares, la frecuencia y la amplitud de los pulsos de LH
se encuentran reducidas en forma significativa. La presentación clínica es un espectro que va de la fase lútea insuficiente, a la anovulación y finalmente la amenorrea; esto depende del grado de supresión de la GnRH.
Amenorrea post-píldora
En el pasado se creía que la amenorrea secundaria era un reflejo de la supresión persistente que sobre las gonadotropinas ejercen los anticonceptivos orales o intramusculares de depósito. Actualmente se reconoce que las tasas de fertilidad son normales después de suspender cualquiera de estas formas de anticoncepción y no hay estudio que haya podido demostrar una relación causa-efecto. Por lo tanto cualquier paciente que se presente con amenorrea después del uso de cualquier método anticonceptivo requiere el estudio completo para detectar otros problemas; este se debe iniciar cuando han transcurrido seis meses de haber suspendido los anovulatorios orales o un año de la aplicación del progestágeno de depósito.
DR. EDSON CANO GINECOLOGO OBSTETRA.
http://edsongcano.blogspot.com http://infertilidad-masculina.blogspot.com
BIBLIOGRAFIA FUNDAMENTOS DE ENDOCRINOLOGIA GINECOLOGICA BARÓN CASTAÑEDA.


